Mamá
El instinto maternal que sobre pasa la ciencia, me cuesta visualizar un mundo sin una figura materna tan especial; sería caos, sin vida, sin razón.
Sigo pensando quién elige a quién; un hijo a una mamá o una mamá a un hijo. ¿Será que ambos? ¿Desde vidas pasadas? No tengo respuestas, pero tengo la paz de saberte como mi mamá.
Una bruja, una sacerdotisa, una sanadora, una jueza implacable, una terca sin remedio, una guerrera, un todo; la calma, la cura a cualquier mal. La bendición y las palabras que son armas y protección infinita.
Vengo de la magia, del amor y a romper patrones.
Nunca me sentí tan empática como hoy, desde aquel día todas mis heridas sanaron y dejé de culparte, entendí que me diste lo que pudiste con lo que tenías y fue mucho más de lo que pude recibir. Una mamá trabajadora, soñadora, leal, impaciente, amorosa y real. La mamá perfecta para mí.
Te veo aún más hermosa, cada día más sabia, más poderosa y conectada con el Universo. Con conexiones espirituales imponentes.
Comprendo las decisiones que tomaste, entiendo los porqués de las negativas, tus miedos e inseguridades, porqué ahora los compartimos y los abrazamos con amor.
Ese sentimiento que una vez describiste y que no logré sentí de inmediato, ahora es mi motor, mi fuerza, mis ganas, mi razón de vida. Tú mi más grande inspiración.
Agradezco a cada mujer que nos entrelaza, agradezco la tenacidad y resiliencia que heredé. Agradezco a la abuela, te agradezco a ti, espero un día poder ser más como ustedes.
Vengo de la magia, del amor, de la sanación y la liberación.
Está magia entre mis manos es el legado más valioso.
Gracias, mamá.
