Mi mejor invento.
Mis manos me piden escribir y mi cerebro no puede ordenar las ideas, no puedo entender todo lo que estoy sintiendo, es una mezcla extraña de nostalgia, de euforia, de electricidad, no logro descifrar qué siento.
Regresaré a ti, eres mi vieja confiable, mi musa más longeva y posiblemente mi preferida, pero no quiero pensarte físicamente, porqué adoré la versión que cree de ti en mis recuerdos, no a tu versión real y humana. Así que aquí estamos otra vez...
Cuando dijiste que teníamos que dejar de vernos, de hablar y de existir en un solo universo, mi propio llanto me ahogó y no pude decirte nada en esa llamada, me gusta pensar que el destino me ayudó a no perder la cordura en ese instante, dejó mi mente en blanco y ese dolor en garganta me enmudeció, ni siquiera recuerdo como terminó aquella llamada. Estoy segura de que esa noche no dormí y que tú tampoco lo hiciste porqué no querías extinguir ese universo que creamos juntos y que nadie podría entender.
Esa desconexión inexplicable puso de cabeza mi mundo, la locura me estaba ganando la batalla en un silencio descomunal, no compartí con nadie mi tristeza, no podía darle voz y no quería decirle al mundo que me estaba rindiendo ante ti, mi orgullo no me lo permitió, tal vez si lo hubiera hablado con alguien, me hubieran encerrado en una burbuja de seguridad, no atenté contra mi vida, pero sí me puse al límite, no estoy orgullosa de eso, pero fue tan placentero sufrirte en silencio y a oscuras.
Tardé más noches de las que puedo recordar en sanar, mi duelo fue tan lineal que al recaer en lo insano, me provocó tanto que estaba extasiada, quise quedarme ahí, disfruté cada lágrima, cada autolesión, me obsesioné y me gustó, fue un ciclo vicioso, dejé de recordarte con claridad, así que idealicé en una versión perfecta para mí, dejó de tratarse de ti realmente, ahí me perdí por años.
Luego tuve una última crisis de ansiedad aterradora y el silencio se convirtió en un grito desesperado por soltarte, estaba cansada y con tanto amor a mi alrededor, ya no tenía espacio, tiempo, ni ganas de seguir agonizando por ti, dejaste de ser mi prioridad y me di una oportunidad, permití que el placer me lo diera la felicidad. Comencé a soltarte.
El tiempo se convirtió en estabilidad y no sé en que momento dejé de pensarte, dejé de escribirte en secreto y luego te vi, un golpe de realidad que me noqueo, pero fue el empujoncito que me hacía falta para cerrar la puerta que nunca tocaste.
Te vi, me reí de mí por haberte sufrido de esa manera, fue tan vergonzoso admitir que nunca se trató de ti, fue todo lo que yo fui cuando estabas tú y tú viaje por mi vida me ayudó a aterrizar, me diste una dura lección de vida, gracias a ti, mis filosofías son firmes y congruentes con mi versión real.
El dolor ya no me es placentero, me rodee de amor, de paz y por fin pude verte sin la venda que yo misma me coloqué, fue tan sencillo soltarte porqué nunca se trató de ti.
"Fuiste mi mejor invento"
Ya no se trataba de él, fue la excusa perfecta para darle rienda suelta a mis adicciones, porqué así soy yo, me vuelvo a adicta a la adrenalina y a la sensación de caída; ya en el suelo, simplemente me levantó y continúo con mi vida. Ya no se trataba de él, nunca lo fue.
