⚠️ La curiosidad hizo llorar al gato y después lo mató.

A veces es mi piel, a veces no… Saca tus propias conclusiones.

Memorias sobre un zombie: R "La cabaña, el final"




Entramos en este juego enfermizo y sumamente tóxico, donde nos provocamos y nos celamos en medio de una pasarela de personas, personas que tristemente solo usamos con el fin de saborear la amarga venganza que nos ha traído en este círculo vicioso. 


No sabemos estar juntos, pero tampoco sabemos estar separados. Decimos que no, pero terminamos devorándonos con más ganas. No tiene fin, no tiene pies ni cabeza la loca idea de ser nosotros. 


Después de pelear, de celarnos, de alejarnos, de reír juntos, de estar juntos, de terminar juntos, de alejarnos y de volver a empezar con ese retorcido juego de ver quién puede y quién va a ceder primero, estamos aquí; siéndonos sinceros, hablando con la verdad; desnudos hasta del alma. 


No podemos seguir así, no es sano, a pesar de querernos tanto, no podemos, ni sabemos estar juntos. Tenemos que afrontarlo de una vez. 


Decidimos darle el fin que ambos merecemos, el final que este amor ardiente se merece. Comernos hasta saciar esta necesidad de nosotros. 


Una cabaña en medio de la nada, en absoluto silencio, para poder callar los demonios que nos trajeron aquí. Estos días fuera de línea deberían ser la solución, estaremos aquí hasta que nos agotemos, hasta que nuestros cuerpos no respondan, hasta que el amor se derrita con nuestro sudor y las ganas se adormezcan de cansancio. 


Una cabaña solitaria, en nuestro mundo perfecto, donde solo seamos nosotros dos. Estoy segura de que si hoy fuera el fin del mundo y solo quedáramos nosotros dos en la faz de la tierra, seríamos los más felices. 


Pero hemos acordado distancia de por medio, hacer como si ninguno de los dos existiera y por primera vez, no cruzar la delgada línea que separa nuestros cuerpos temblorosos de ansiedad, de ganas de más, de tristeza. 


El amor a veces no es suficiente y el sexo tampoco lo es, nos hemos hecho temblar de deseo y aún así no somos lo suficientemente fuertes para tomarnos de la mano a la luz del día, en un océano lleno de peces. Tal vez en otra vida...


Recorremos nuestros cuerpos con la lengua, memorizamos cada centímetro, no habrá poder humano que pueda hacernos olvidar de lo que hoy que nos queda inmortalizado. 


Hemos podido repasar cada letra del abecedario, hemos replicado e inventado posiciones que nos han hecho tocado el cielo, una y otra vez, y una última vez. 


Hemos besado con ternura nuestros párpados, hemos llorado de felicidad por habernos conocido y por el amor que nos tenemos, nos hemos dicho cosas dulces y que nadie más jamás podrá saber. Hemos tocado el paraíso juntos, porque juntos fuimos un tsunami. 


Nos despedimos con mucho pesar, las ganas no se agotaron, pero por primera vez sentimos saciedad. Estos días en la cabaña se volvieron inmortales, porque aquí tú y yo siempre seremos. 





Después de varios meses sin saber de ti, alguien me dijo que la tierra de por medio, se convirtió en un continente, cumplimos nuestra promesa y me siento feliz con el final. 


No hablaré de ti, nadie sabrá lo mucho que nos quisimos, nadie sabrá que los recuerdos de aquellas noches siguen quemando mi piel.