Memorias sobre un zombie: R “Los celos”
Hemos estado saliendo por varios meses, todo parece ser perfecto cuando estamos solos, el verdadero problema es vivir en un mundo con millones y millones de personas.
Cuando estamos solos nos entendemos tan bien, parece que puedes leer mi mente y yo la tuya, ni hablar de cuando nos quitamos la ropa, hemos recorrido cada centímetro de nuestra piel sin lograr saciarnos.
Cuando salimos juntos de fiesta todo empieza bien, pero siempre termina en un drama, uff, pero reconciliación es lo mejor, entre mayor sea la pelea, mayor la reconciliación… Parece que nos volvimos adictos al placer que nos provocamos.
Dijiste que me querías, que sentías algo muy extraño y que te daba miedo, confieso que esa noche me sentí incómoda, quise ignorar que ya te quería también, pero que al mismo tiempo no nos veía juntos en un futuro.
Tuvimos tantas peleas, comenzamos a enfermarnos de celos, ya no era tan divertido salir de fiesta juntos, aunque tampoco lo era si estábamos separados.
A solas todo era completamente diferente, ir por un helado al Oxxo o ir por tacos al otro lado de la ciudad se sentían como el plan perfecto. Cada día, cada noche juntos, terminábamos bañados en sudor, la humedad era nuestro clima favorito, terminábamos una y otra vez, juntos.
No podía negar que estaba irremediablemente enamorada, que te quería tanto que dolía, me estaba muriendo de celos al igual que tú , no entendíamos como nos resultaba tan fácil arreglar las cosas en la cama, pero no en la cotidianidad de los días…. Tuvimos que detenernos, tuvimos que hacerlo, los celos enfermizos nos estaban dañando.
Nos dimos un tiempo, dejamos de hablar, de vernos, de frecuentar los lugares donde ya lo habíamos hecho, fue realmente difícil porque recorrimos toda la ciudad, los recuerdos quemaban también.
