En Saturno
Hace ya varios meses de aquella tormentosa, aparatosa y cruel despedida, donde mi vista se tornó nubosa, el clima congeló mi piel y mis dientes titiritaban al mismo tiempo que mi corazón.
Ha sido la noche más surreal de mi vida, a pesar del silencio que nos invadió, no pude callar mis pensamientos más fatalistas. En ese mar rojo de dolor me soltaste, quise aferrarme a ti, pero no pude convencerte, tuve que soltarte también...
Me costó un océano de lágrimas, silencios eternos, soledad oscura y la mitad de mi corazón moribundo volver a aprender a vivir sin ti.
Sé que en otra vida podremos ser, que en otra vida volveremos a encontrarnos y que nos vamos a tomar de la mano tan fuerte que nadie nos podrá separar. En esta no pudimos y con inmensa tristeza te dejé ir, te solté y como una bella mariposa volaste a otro lugar.
Te mudaste a Saturno, pero yo te extraño aquí conmigo, no con dolor, con todo el amor; así te recuerdo, aunque la mayoría de las veces mis ojos llueven al pensarte porqué nuestro tiempo juntas fue escaso, pero te viví con devoción.
El amor que me diste sigue sanándome.
Me quedé aquí, reuniendo cada cachito de mí, una noche tuve que salir a buscarme porque me perdí por tanto tiempo que sentí pena ajena por mi misma. Después de ti la vida continuó, yo tenía que hacer lo mismo, un par de ojitos me lo pidieron a gritos y así lo hice, continué doliente, pero más resiliente que nunca, tuve que obligarme a florecer nuevamente.
Ahora estamos mejor ¿cierto?
Te siento tan cerca que ya nunca estoy sola.
Gracias por elegirme… 🦋
Te amo…
Hasta encontrarnos para volver a volar juntas.
