Antisocial.
Solía ser parte del grupito de populares, me resultaba muy fácil socializar por gusto, pero también reconozco que fui muy antipática, en ese tiempo no era consiente de nada, ni nadie y sentía que el mundo solo giraba a mi alrededor, así que sí me caías bien; era la amiga más cool, pero si me caías mal; era la peor...
Después fui madurando y me volví demasiado empática, también demasiado confiada; metía las manos al fuego por cualquier pesona, pesaba más la cómodidad de los demás que mi propia incómodidad ante eso, me causé mucha ansiedad, ataques de pánico, insomnio y estrés.
Poco a poco fui aprendiendo a controlarme y a no tomarme todo tan personal, pero continuaba siendo sumamente confianda, recuerdo que una vez mamá me dijo que cuando alguien me rompiera el corazón, iba a aprender la lección y sí, después de muchas heridas en mi corazón, aprendí, aunque ahora posiblemente peco de desconfiada... Es que conmigo siempre es así; todo o nada, blanco o negro, posiblemente la razón proviene de mis lagunas mentales.
Con el paso del tiempo me he vuelto más antisocial, me resulta muy difícil abrir mi corazoncito ante los desconocidos, incluso ante algunos ya conocidos; las heridas de las guerras pasadas me siguen cobrando factura, ya no me siento segura para poder mostrarme vulnerable ante cualquiera, aprendí a base de golpes emocionales y falsos sentimientos e intenciones.
Extrañamente a las personas les suelo hacer sentir confianza, me hablan de sus miedos e inseguridades, me piden consejos, vienen a mi para ser escuchadas -Por eso no quiero dar ese gran paso para dedicarme al tema clínico, otro trauma descubierto-. Lo que yo no logro sentir de manera genuina con otros, ellos lo sienten conmigo... Bien ahí, Universo, me volví a reír.
Creo que ya ni siquiera me interesa sumar a mi círuculo social, con los poquititos que tengo, lo tengo todo, a veces de verdad me esfuerzo, pero sinceramente mis ganas son escasas.
Agradezco que mi cara de pocos amigos sea el primer filtro, nunca soy yo la que da el primer paso, pero les aplaudo a quiénes dan ese paso hacía mí, juro que no soy nada de lo que a primera vista se ve, siempre continuaré la conversación, pero no me lo tomen a mal si es que no puedo construir algo nuevo.
Hace poco estuve en una sala de espera junto a otras mujeres, todas conversaban sobre las dificultades de la vida, sobre ser mujeres y aunque el ambiente era sano, sentí ganas imprudentes de salir corriendo de ahí, ese día me di cuenta de lo antisocial que puedo llegar a ser y a sentirme, pero también de lo paciente y analítica que soy.
No me cierro a encontrar nuevas amistades, pero tampoco es algo que estoy buscando.
