⚠️ La curiosidad hizo llorar al gato y después lo mató.

A veces es mi piel, a veces no… Saca tus propias conclusiones.

Procura coquetearme más



Tengo un amor que pocos, muy pocos conocen, que en su momento me hizo sentir una estrella de cine, pero que hoy lo considero insano e impropio, aunque confieso que casi nada estuvo mal porqué tuve un amor platónico, irracional y sumamente lindo, sé que no debí, que estuvo mal, pero nunca me hizo sentir en peligro, ni vulnerada. Supongo que tuve “suerte” o fue porqué mi papá habló seriamente con él y que teníamos muchas personas en común.

Él tenía 23 años y yo apenas 15, hicimos match inmediatamente (eso creí, era una niña) él siempre ha sido una persona coqueta y bueno, yo también, así que me vestí con la piel de una adulta, aunque solo era una niña. 


Tenía una sonrisa brillante, era un universitario perfecto, al menos eso creía en aquel momento. 


Fue la dosis de amor que mi ego necesitaba después de que cierto puberto idiota me rompiera públicamente el corazón… Así que me dejé ir, dejé que esta extraña “amistad” fluyera. Tenía el corazón agüitado y mi “mejor amiga” ahora era novia del puberto idiota. 


Este joven adulto podría cambiarme el panorama y sí, así fue. Fueron meses increíbles, terminé estúpidamente enamorada —como cualquier niñita ilusa a la que le hablan bonito— porque aparte de parecerme tan atractivo, era un caballero… Bueno, tenía 23 y yo no sabía nada sobre el amor, él sabía cómo tratar a una mujer, usaba esa arma letal… Su sonrisa brillante. 


Solía ir por mí en su coche, me abría la puerta, me tomaba de la mano, me llevaba a lugares lindos, me compraba todo, caí redondita. Fuimos ese amor secreto que pocos conocieron. 


También fue el clavo que terminó sacando al puberto idiota, fue parte de mi venganza. 


Le pedí que me acompañara a la fiesta de mi “mejor amiga”, esa que se besuqueó al puberto idiota y qué bueno, seguía siendo su novio.


Esa noche, fue LA NOCHE, disfruté en demasía la venganza, me sentí inmortal, con la autoestima hasta el cielo y con una sonrisa maquiavélica provoque celos, arrebatos y lágrimas. 


Después, como todo en la vida, pasé de estar arriba a estar abajo, el karma me llegó y bueno, descubrí que mi galán veinteañero todo ese tiempo tuvo novia, que llevaban muchos años juntos y que yo solo era una amiguita. 🤡


En fin, no pasó gran cosa al enterarme, no metí quejas al buzón, no reproché, simplemente di las gracias y me retiré del juego; si pudiera regresar el tiempo, confieso que volvería a hacer exactamente lo mismo. 


De aquel amor quedan los recuerdos, donde tuve el primer acercamiento con el amor real, que aunque ahora suena muy mal, yo la pasé muy bien. 


Actualmente ya no hablamos, en algún momento él intentó acercarse de nuevo a mi versión adulta, pero ya no soy aquella niña, ya no me interesa, de vez en cuando la vida nos hace coincidir y nos sonreímos en complicidad.