⚠️ La curiosidad hizo llorar al gato y después lo mató.

A veces es mi piel, a veces no… Saca tus propias conclusiones.

46 kilos.




La vida me ha llevado a la misma conversación e introspección en las últimas semanas: TCA, por X o Y razón está frase me ha acompañado "Llegué a pesar 46 kilos..."

Soy una persona relativamente alta, yo me considero promedio, pero los demás me catalogan como una mujer alta, mido 1.63 y sí, lo más bajo que pesé fueron 46 kilos, 46 kilos de puro amor... impropio, claro. 

Recordar esa época me causa mucha incomodidad, tristeza y hasta hace unos años; enojo. 
Tenía 17-18 años y vivía en una realidad distorsionada, vivía en cuento perfecto -Que de perfecto tuvo poco- y no dimensionaba la gravedad de mis decisiones. 

Me bastó un comentario poco amoroso para quebrantarme en todos los sentidos. Fue un disparo a quemarropa, quien diría que la persona que amaba y que decía amarme sería quien detonó el arma homicida, porque sí, morí ese día. 

Realmente es confusa esa etapa, fue tan oscuro que no tengo muchos recuerdos, solo tengo claro que podía pasar días enteros sin ingerir alimentos, que ocasionalmente consumía alguna fruta, alguna barra energética y ya. 

Mamá y papá trabajan tanto que no lo notaron hasta que realmente fue evidente, hasta que los comentarios de las tías dejaban claro que algo estaba mal conmigo, que no era normal que cada vez que me veían estuviera más baja de peso. 

Llegué a ser talla XXS y los pantalones continuaban quedándome grandes. No tenía energía, no tenía ganas de nada, comencé a fumar mucho, no me di cuenta de lo mal que me veía físicamente, fui una calavera con vida, fui una muerta rogándole amor a quien decía amarme incondicionalmente. Lo más irónico es que él ni siquiera lo notó. 

Fue hasta que mamá y papá se asustaron tanto que no sabían que hacer, los escuché pelear por mi, peleaban porque cualquier decisión que tomaran podría acabar conmigo, con mi vida. Eligieron confiar en mi verdugo, otra ironía de la vida. 

Y entonces me vi en esa foto, realmente me pude observar, con ojeras inmensas, con la mirada y piel apagada, sonriendo tristemente. Fue hasta ese día donde acepte que tenía un problema grave, que la cantidad de cabello que se me caía no era una casualidad, yo misma estaba acabando con mi propia vida, ese día lloré mucho, casi como ahora lo estoy haciendo.

No me quise lo suficiente, preferí darle mi vulnerabilidad a quien decía ser el amor de mi vida, dejé en sus manos el peso de mi vida. Le permití el control absoluto, hasta que ya no, hasta no me quedo otra opción y recogí del piso cada pedacito de mi. 

Me arme de valor, me medicaron, me cuidé como una plantita moribunda y resurgí como el ave Fénix, aprendí a amarme de nuevo, continuó haciéndolo. Armé el rompecabezas de mi, pude hacerlo. 

El tema del peso corporal sigue pesándome, sigo luchando con mis fantasmas, pero ya no como antes, de repente escucho esa vocecita en mi cabeza cuando me veo al espejo, la enorme diferencia es que ahora hay una voz más fuerte y tangible que la opaca, esa voz cada día me dice lo mucho que le gustan mis kilos, le gusta mi reflejo en el espejo, le gusto yo, así, en general, por dentro y por fuera.

Ya no guardo rencor, tampoco culpo totalmente al verdugo, la única responsable fui yo, esa Karen que murió esa tarde, la misma que caminó como zombie por varios años, la que por amor se perdió, pero que también por amor propio floreció. 🌱🌸



P. D. Te libero de la culpa, verdugo. Tampoco sabías mucho del amor y como yo, pensaste que estaba todo bien en el cuento perfecto. Te libero porque nunca te disculpaste, porque fuiste tan ciego y no lo notaste, ahora comprendo que no podías amarme porqué ni siquiera te amabas tú. 

Ahora estoy bien, me siento bien y soy muy feliz. Irme de tu lado fue lo mejor que me pudo pasar, ojalá que para ti también lo haya sido y lo digo desde el amor, alejarnos fue lo mejor.