⚠️ La curiosidad hizo llorar al gato y después lo mató.

A veces es mi piel, a veces no… Saca tus propias conclusiones.

La mesa rendonda.

 

— Se me antoja una cerveza bien fría. Ojalá que después de hacer ejercicio, hubiera una, me la tomaría de un solo trago. 

Dijo mi papá antes de dirigirse al gimnasio de la casa. 


Esa fue la señal para que mi hermano saliera corriendo a la tienda para traer los suministros necesarios. 

Comimos todos juntos, reímos, las bebidas continuaban fluyendo, poco a poco fuimos soltando el control. 


No sé en qué punto de la tarde comenzamos a hablar sobre lo que nos dolía en la infancia, cada uno habló y empatizamos con la versión desde la perspectiva de papás e hijos. 


Es curioso que las tres hijas mayores que había en esa mesa redonda comparten los traumas, supongo que es algo generacional. 


Yo he roto esa cadera, así que estoy tranquila, me da paz saber que fui la oveja negra, la cabra mística, el eslabón roto. 


Al igual que los papás de los papás, ellos hicieron lo mejor que pudieron con lo que tuvieron, siempre desde el amor. 


Ahora comprendemos que hubieron cosas que sin intención nos crearon heridas en la infancia y que hoy como adultos, tenemos la responsabilidad de sanarlas.


Esa mesa redonda, ese círculo de amor y confianza es un gran pegamento para el alma, aceptamos y sanamos con amor. 


Estamos bien, estoy bien ❤️‍🩹