Mi papá se está haciendo viejito.
Mi papá, casi no suelo escribir de él, posiblemente es porque considero que de todos los robles, él es más fuerte.
Ronda en los 50's, es alto y muy musculoso, lleva haciendo ejercicio 23 años, la edad de mi hermano menor. Es curioso que su vida dió un giro radical desde que él nació.
Mi papá creció con 6 hermanas mayores y un solo hermano, una familia grande que se permitía tener lujos en aquella época, entre ellos, un terreno junto a todos sus vecinos, que hoy también son vecinos de toda la vida.
Con tantos hermanos y un papá sumamente trabajador y ojo alegre, vió sufrir a su mamita y como cualquier hijo que ve sufrir a su mamá, creció con resentimientos.
Mi papá no solía hablar de sus sentimientos, al intentar preguntarle sobre los dolores de su infancia terminaba cambiando el tema.
Inconscientemente había estado siguiendo el patrón de su familia; la parte buena, tener una familia grande y muégano, una mesa con muchos vasos y platos llenos y lo más importante un entorno de comunicación —Lo que él no tuvo—.
Hubo épocas en las que mis papás tuvieron muchos problemas, mis hermanos y yo varias veces pensamos que se podrían llegar a divorciar, pero también siempre estuvieron presentes, puedo presumir de tener una familia ejemplar y no me refiero a que seamos “perfectos”, pero sí somos un círculo de confianza, dialogamos por el bien en común y tenemos una gran comunicación. Es por eso que cuando llegan las personas a su casa, adoran sentarse en esa mesa redonda que ha sido testigo de guerras, de suplicios y de confesiones, donde nunca harán falta las risas y los chistes. Dónde nunca faltará el amor familiar.
Papá tenía un gran complejo con la edad y los achaques que éstos traen, pasó de estar en negación a aceptar aquellas enfermedades heredadas, a ser puntual y sumamente religioso a su cuidado personal.
Hace poco me dijo ”Ya me dí cuenta que ya estoy siendo un don” —Como mi mamá le dice a forma de chiste—. Me dio mucha risa, pero también muchas ganas de llorar. Papá se hizo dos centímetros más pequeño.
Papá ya habla de cuántos años le faltan para poder jubilarse, de lo que harán él y mamá al tener tiempo libre, su relación ha cambiado bastante, ahora son una parejita que salen cada fin de semana tomados de las manos. Caminan por el Centro de la CDMX, van recorriendo restaurantes y salas de cine. Ahora papá le pide mimos a mamá y mamá ama hacerlo, ahora sus peleas son por quien tiene el control remoto o quien baja a preparar el café que van a cenar.
Papá ha comenzado a hablar de sus sentimientos, habla de sus miedos y de lo que de niño le apachurraba el corazón.
Papá ha comenzado a llorar por mi abuelita, siempre se contuvo y ahora deja fluir esa agüita sanadora.
Me ha sorprendido su evolución, la forma en la que ahora ve la vida y su forma de actuar. Ahora él también practica las filosofías de mamá y dice cosas como: ”No te preocupes, todo pasa por algo, no era el momento…” Mamá ha influido tanto en su crecimiento personal, detrás de un buen hombre, hay una mujer poderosa. Puedo confirmarlo.
Papá tuvo carencias en su infancia, tal vez no materiales, pero sí le faltó atención, cariño y tiempo de calidad. Papá hoy está sanando a su niño interior.
Tal vez no siempre actuó de la mejor manera, tal vez a mi también me hirió de niña y también me hizo falta en algún momento, tal vez por eso hoy soy tan independiente y me cuesta trabajo pedir ayuda, pero ese ahora es mi problema, no de él.
Papá está sanando y con eso también nos está ayudando a sanar a nosotros.
Papá es la persona más disciplinada que conozco, es alegre, sociable y gracioso. De niña fue mi superhéroe, de adulta me gusta sentirme un poco como su mamá, me gusta comprarle regalitos, hacerle la vida más fácil y ayudarle en lo que más pueda.
Mi papá se está poniendo viejito, aunque no tiene canas, ahora es más sabio, más tolerante y sabe escuchar.
Papá sigue siendo mi superhéroe, aunque yo sola puedo salvarme, le agradezco que me haya forjado así de inquebrantable.
Admiro a papá y su crecimiento personal, admiro que sea una persona sumamente responsable, fit y sobre todo, una persona buena.
Quisiera poder ver a su versión de niño, quisiera darle ese carrito que su papá siempre guardó y que nunca lo dejó tocar.
Mi papá ahora cuida a su papá, está sanando su relación y aunque chocan sus personalidades porque son muy parecidos, están sanando juntos.
Mis papás pasan tiempo planeando el diseño de la casa nueva, la decoración, los domingos familiares con niños corriendo por ahí. Nunca lo vi tan feliz como ahora.
Papá tiene paz, papá es amoroso, papá es saludable, papá es tolerante, papá es magia.
