⚠️ La curiosidad hizo llorar al gato y después lo mató.

A veces es mi piel, a veces no… Saca tus propias conclusiones.

Deudas... Morales.


 Alguien proporcionó mis líneas como referencias de una desconocida que al parecer le debe bastante (Como $3,000.00) al banco y si hoy no paga, comenzará la cobranza jurídica en su domicilio, he recibido sin mentir ya como 20 llamadas en una hora, ya me peleé con quien sabe quien y ya hice el reclamo, pero siguen llamándome, en fin, tendré que desconectarme en este San Lunes taaaaan productivo. 

Toda ésta situación me hizo recordar una anécdota bastante curiosa. 

Me tocó estar en medio del ojo del huracán de una relación totalmente fracturada, una novia loca y tóxica, un novio igual o peor y sus respectivas mamás cuervos defendiendo a sus pollitos en fuga. Honestamente no sé que hacía ahí entre dimes y diretes, si ni voz ni voto tenía en su historia de amor-odio.

Me mantendré neutral porque si no me consta personalmente (aunque sí hay más pruebas que dudas), prefiero mantenerme a raya. 

La parte A y la parte B alegaban una deuda sin liquidar, pero que aparentemente se habló y se regresó el equipo comprado, pero que después de terminar la relación, ya no se llegó a ningún acuerdo y alguien tuvo que pagar.  

Lo verdaderamente gracioso fue cuando a una de las partes involucradas le pareció gran idea pedirme que yo liquidara esa deuda, junto con toda "La inversión que recibió la otra parte", por ejemplo: Comida, Ropa, Gasolina, etc... 

Claro que pinches hubiera pagado sus miserables muestras de amor, migajas de escasos segundos de paz y los cuernotes que le pusieron no una, si no varias veces , las terapias que nunca recibió, el tiempo que tardó en sanar y la mentada deuda telefónica para callarle la boquita a la parte A. (Perdón, eso no se escucho muy neutral de mi parte).

La parte B y toda la parentela por supuesto que no lo iban a permitir porqué en aquella situación tan lamentable, quién terminaba debiendo más fue la parte A y claro que ellos prefirieron absorber la deuda moral con tal de cortar por lo sano. 

De todo ese enredo solo me quedó una lección: Ni todo el amor, ni todo el dinero.

Ahora me da risa, pero en su momento sí me sacó de mi centro. Y aquí estoy otra vez, con llamadas que no me corresponden, preguntándome:

¿Será que María de los Ángeles también está fuera de su centro y por eso decidió no pagar? 

¿Será una deuda marital, emocional o nomás mala suerte? 

Quien sabe. 

Espero que en las próximas 24 horas no vengan a embargar las oficinas de éste bello corporativo y que las deudas morales no sigan siendo más grandes que las monetarias.