⚠️ La curiosidad hizo llorar al gato y después lo mató.

A veces es mi piel, a veces no… Saca tus propias conclusiones.

Abuelita.


Hace tiempo que no pensaba en ti, en tus labios rojos, en tus pantalones perfectamente almidonados, tus manos largas con anillos de piedras preciosas, hace tiempo que no pensaba en tu tono de voz, en tu olor tan característico que con mucha suerte aún puedo percibir muy de vez en cuando. 

Aunque constantemente puedo escucharte a través de tu hermano; porqué tienen la misma forma de conversar, las mismas expresiones, el mismo silbido que les provocan las prótesis dentales, escucharlo hablar es como tenerte ahí con nosotros un domingo por la mañana, él se ha vuelto el mejor amigo del abuelo, ahora con él toma el Sol y tienen platicas eternas. De cierta manera tenerlo a él, es como tenerte a ti. 

Recuerdo que de niños nos pedías que te quitaramos las canas, siempre creí que era porque eras muy vanidosa, pero hace pocos años me enteré de que solo lo hacías para tener un paz con esos dos niños traviesos que hoy te recuerdan con tanto amor y nostalgia. 

Fuiste mi abuelita favorita, fui tu nieta favorita, tengo muy fresco el recuerdo de esa tarde donde me fui a acostar contigo, ya no podías caminar porque el dolor era insoportable, estabas deprimida y quise ir a hacerte compañía, pero terminamos llorando juntas como dos niñas pequeñas. Ese día supimos que tu tiempo terrenal estaba por caducar. 

También recuerdo ese día donde te llamaron para avisar que tu hermana había trascendido, estabas planchando y corriste a abrazarme. O cuando fui a verte al hospital: me pediste un espejo porque mamá pasó antes y te puso cremita y te peinó, querías verte bonita, ese día creímos que saldrías pronto y que todo estaría bien, pero ese día fue el úlimo día, ese día te besé y te abracé por última vez... Tú lo sabías y aún así me dijiste con ternura "nos vemos pronto", no fue así, y tengo una queja para ti: ya no me haz visitado, no me dejes olvidarte, por favor. 

Me alegra y me da paz saber que me viste enamorarme del amor de mi vida, que cada vez que me llevaba flores, te las iba a enseñar y que me decías “Que bonitas flores nos regalaron hoy”, fuiste tan feliz cuando te enseñé mi anillo de compromiso y cuando fue la pedida de mano oficial, aunque tenías dolor, brindaste y reíste con nosotros, me viste con la toga y el birrete, no pudimos tener la foto en la iglesia, pero te sentí junto a mí…

No te pude ver con el cabello completamente blanco, no pudiste verme de blanco, no pudiste verme realizar mis planes y no conociste a esa pulguita saltona que nos alegra la vida, hay tantos momentos que ya no pudimos compartir. 

El tiempo ha dado pasos agigantados y poco a poco tu recuerdo se va difuminando, es increíble como la vida continúa su rumbo, sin ti, me aferro a mi barquito, ese que un día me llevará a ti nuevamente, donde podremos volver a sentarnos juntas, donde te escucharé quejarte por tus piernas largas y delgadas que me heredaste, donde te veré arreglándote para salir de viaje o correr maratones. 

Hasta ese día nos volveremos a ver, te contaré lo mucho que me hiciste falta y lo feliz que soy al volverte abrazar, no me dejes olvidarte, aún no, por favor. 

Ven a visitarme, baja un ratito.