La muerte
He tenido contacto cercano con contigo, por desgracia, ya en varias ocasiones, te he visto llevar a mis seres amados; primero a mi Tito y dos meses después a mi Luisi, al siguiente año viniste a recoger a mi otra abuelita, aunque creo que ella fue la te pidió raite, porque solía decir que no ya le quedaban ganas de seguir aquí, que como ella siempre fue una buena persona —Yo la describiría como una mujer extraordinaria y un ser humano inmenso— subiría directo al cielo, ella no te tenía miedo, ella te esperaba y nos avisó en cada oportunidad.
Aún sabiendo que tu llegada es inminente, impredecible la mayoría de las veces, aún así, cada vez que llegas, todos nos mantenemos en silencio, el aire se siente más denso y frío, tu llegada solo trae dolor, pero es verdad que también puede traer alivio para el mismo. Eres muy irónica.
Mi cuarto contacto directo fue cuando pasaste a recoger a mi hermanastro, aunque ya sabíamos cuál iba a ser el desenlace, fue inesperado y crudo, esa noche tuve que mantenerme de pie, porque todo mi alrededor estaba en shock y alguien tenía que sostener la vida que nos quedaba después de ti. Recuerdo que sentí diferentes dolores, pero fuiste silenciosa. El dolor vino varios meses después.
Mi quinto acercamiento fue con Nico, ese peludo que llegó a nuestras de vidas para alegrarnos la existencia, para hacernos crecer, para darnos cuenta que de era más humano que muchos otros y que éramos dichosos de haber conocido esa alma tan pura. Este acercamiento fue sumamente doloroso, vi a mi fiel amigo luchar con las pocas fuerzas que le quedaban contra ti, esa guerra que duró varios minutos y que se sintieron como una eternidad. Vi a mi familia llorar como nunca. Esas cuatro paredes se inundaron de tristeza, vimos como poco a poco lo consumiste.
Ayer recibí una llamada que me paralizó, me dijeron que te llevaste a uno más, fuiste realmente despiadada, dejaste a una viuda y a un hijo huérfano. Tenía 44 años, era alegre, con una risa contagiosa, tenía alma de niño y el conocimiento de un genio con una carrera prometedora, tuve la fortuna de coincidir con esa alma sedienta de ganas de ayudar a todos, tenía la vocación, tenía las ganas, tenía el hambre y hoy ya no está aquí… Me parece un sueño involuntario porque una noche antes me escribió, una noche antes se sentó en la sala de su casa y se puso a trabajar en los pendientes que tenía y me pidió ayuda, al menos tuviste la bondad de susurrarle al oído que debía hacerlo. Él era una persona sana, era compasivo, como un ángel, parece que puedo oír su voz, sus risas, parece que sigue aquí.
¿Puedo hacerte una pregunta? ¿Cómo es? ¿Qué se siente? ¿Él sabe que ya no está aquí? ¿Puede vernos? ¿Sufrió?
No me dices nada…
Hoy duele el día, duele que me pregunten, duele leer la esquela que lo hace oficial, duele hablar de él, no puedo dejar de preguntarme ¿Por qué así?
Nunca me respondes, aunque sé que me escuchas, tengo más preguntas que respuestas, hoy no puedo encontrar la belleza en lo horrible. No te ofendas.
Ojalá que con el paso de los días, meses y después años, logremos encontrar las respuestas que hoy prefieres callar.
No te odio, eres inevitable, no te tengo miedo, pero sí te respeto. Los años pasan, me siento más madura, pero también con cada año menos de vida, me dueles más.
Aún no puedo asimilar que ya nunca podré volver a hablar con él, que ya no podremos cubrirnos las espaldas, que ya no está aquí. Que su familia no dormirá esta noche.
Si no te molesta, quiero pedirte un gran favor; si estás con él, con ”P. Buen hombre”, ayúdalo a trascender, ayúdalo a soltar, ayúdalo a llegar… 🙏🏼🕊️🧠
Hoy voy a conocer a su esposa, voy a ayudarle, dejó tantos pendientes administrativos y es que nunca se imaginó que su luz se apagaría tan pronto, no tuvo tiempo de resolverlos, para él lo más importante hasta el último fue cuidar de sus pacientes, alumnos y colegas y por supuesto, su familia.
Era un desastre constante en esos asuntos que hoy están inconclusos, parece que estoy escuchando su risa y me está contestando “No he hecho nada, Karen, jejeje“
Por favor, Dios. Dame la fuerza y ayúdame a mantenerme serena para poder ayudarle a su esposa, porque no me imagino el dolor tan grande que está sintiendo, no me imagino tener que venir a resolver la vida después de la muerte del hombre que ama y que ya no está.
