⚠️ La curiosidad hizo llorar al gato y después lo mató.

A veces es mi piel, a veces no… Saca tus propias conclusiones.

El Contador.


Acaba de salir de una relación, tenía el corazón roto y en las maletas solo guardé los pedacitos rotos que quedaron de esa historia de amor. Fue una relación hermosa, hasta que ya no, hasta que me di cuenta de que en realidad no era tan rosa y que había una tercera persona y la que sobraba era yo. 

No tenía intención de empezar de cero, no quería hacerlo, quería aferrarme al recuerdo, a las cenizas y a la imagen que le fui construyendo, hasta que ya no, hasta que caí tan bajo que no me quedó de otra y tuve que levantar la cara y aceptar el hecho de que no fui la primera engañada/traicionada y que por su puesto, no seré la última. 

Ya habían pasado varios meses, el agua se comenzaba a sentir en calma y ya no tenía el impulso de irle a buscar, de irle a ver entre las sombras, pasé noches terribles, me pregunté cientos de veces que fue lo que hice mal, hasta que sentí que comenzaba a perder la cordura, el golpe final vino al darme cuenta de que él ya había reconstruido su vida y yo seguía aferrada a este bucle, hasta que ya no. 

No buscaba nada, realmente la vida dejó de interesarme, sobrevivía en automático, pero poco a poco comencé a sentirme cómoda nuevamente, teñí mi cabello, reconecté con viejos amigos, me mudé, cambié de trabajo, de aires, me estaba sintiendo mucho mejor. 

Y lo conocí, un tipo alto, con cabello rizado castaño claro cenizo, ojos aceituna y voz angelical, confieso que lo primero que pensé fue que era muy atractivo, sí, pero también muy bobo, así que en un segundo perdí interés, era Contador, tenía un amigo en ese departamento y fue el culpable de presentarnos.

Comenzábamos a coincidir a la hora de la comida, nos sentábamos juntos en ese comedor, nunca me di cuenta de que tenía pocos amigos, solía ser muy solitario, ahora sé la razón... Me invitó a salir, medité mucho la opción y como no supe que hacer, lancé una moneda, esa decisión que casi arruina mi vida la tomó una moneda al aire. No sé si fue el destino o mi pésima elección de hombres. 

Le conté que me sentía herida y me envolvió, dejé expuestas mis heridas ante él, no puedo decir que fue algo calculado, realmente me encontraba vulnerable y no vi las advertencias. Bastaron pocas salidas y muchas atenciones premeditadas, para que cayera en su red, literal. Fui una presa que pedía a gritos ser capturada, me siento tan idiota.

Le presenté con mis papás, conocí a su mamá y a su hermana, tuve la sensación de que algo se sentía forzado y preferí ignorarlo, había alguien que ahora acariciaba mis heridas frescas, creí que con eso podría olvidarlo, que con un nuevo amor podría olvidar que seguía amándote. 

Fallé, todas y cada una de las banderitas rojas no tuvieron importancia, decidí ignorarlo, el Contador aparte de ser extraordinario en su profesión, fue tan hábil con su lengua en cualquier situación... Caí redondita.  

Solía decirme que su lenguaje de amor eran los regalos y lo comprobé, me dio tantas cosas materiales, que pasó desparecido el hecho de casi ya no iba a la oficina, que en su cajón habían tantos papeles pendientes, que el jefe tomó la decisión de despedirlo y que a él le importó poco, decía que dejar de trabajar fue lo mejor que le pudo pasar, que ahora podía dedicarse a su "hobbie", poco después me enteré de que el pequeño hobbie era lavar dinero y que de alguna u otra forma, ya estaba involucrada en esa situación. 

Recibí un mensaje de texto que me perturbó y me hizo despertar del sueño involuntario: 

"Dile a tu noviecito que conmigo no... Los estoy vigilando"

Le envié una captura de pantalla y a los 5 minutos ya estaba afuera de mi departamento con unas cuantas maletas en la cajuela de su BMW, me dijo que no había tiempo de explicármelo, que teníamos que salir de ahí, teníamos que irnos de ese lugar, ese que apenas me estaba dando la bienvenida, ese que se estaba sintiendo familiar. 

Subí a su carro, me puse el cinturón y no hice ninguna pregunta. Mi mente no me dejaba tener pensamientos claros, veía una especie de película donde pude entender que desde el principio todo estuvo mal, mientras me la pasé lamentándome por tener el corazón roto, un tipo se aprovechó y con dos o tres palabras bonitas, me hizo parte de su empresa fantasma. 

Le pedí frenar de tajo, no podía continuar con él, si ya era cómplice, quería entregarme de inmediato, no me puedo visualizar en ese momento, no sé que pasó, pero él me dejó bajar y como acto de amor o de lástima, me dio su chamarra, se disculpó tanto, que casi pude creerle y se fue, vi como ese coche deportivo del que estaba tan orgulloso, se esfumó entre la neblina. Así como entró al desastre de mi vida, así se fue. 

Lo que pasó después sigue siendo un misterio para mi, mi mente se bloqueó y apenas logró tener imágenes de esa noche. Fui al MP, dije todo lo que sabía, dejé todo lo que encontré y lo que me ligaba al Contador-Encantador. 

Esos ojos aceituna y esa voz angelical, no fueron más que mentiras, salí de una relación con el corazón supurante y me enredé con un criminal. Me dejaron libre, no hubieron pruebas en mi contra, nunca supe más de él.