⚠️ La curiosidad hizo llorar al gato y después lo mató.

A veces es mi piel, a veces no… Saca tus propias conclusiones.

Tu entrada.


De pronto escuché una voz que se me hizo conocida, pero no pude reconocer de inmediato: 

- Hola, burris. ¿Cómo te va?

Inconcientemente sentí un escalofrío que me recorrió la piel, di la vuelta y como en un K-drama, el mundo se puso en 0.2 también me paralicé. No supe como reaccionar y sentí que tuve varias expresiones faciales indescifrables. 

- Bien ¿Y a ti? 

Volví en sí, entendí lo que estaba pasando, estaba frente a mi alma gemela, esa me encontró en aquel rincón cibernético un día y que se convirtió en mi dulce tormento por tantos años. 

- Desde hace mucho tiempo quise atreverme a acercarme a ti, pero tuve miedo de tu reacción, al menos no me golpeaste por instinto. Se rié para sí mismo.

Pensaba que recordaba esa risa boba, creí que la tenía memorizada, pero no, no la recordaba, en mi mente sonaba tan distinta, ahora simplemente es una risa boba cualquiera. 

- No, eso nunca hubiera pasado, no voy por la vida golpeando a olgazanes como tú. Sonrió para ambos, ese chiste sí continuaba intacto. 

En mi mente pisé miles escenarios donde tropezaríamos por azares de la vida y tendríamos una conversación, la conversación, pero ninguno se parece a este, tal vez solo es otro chiste ácido de la vida.

- Me alegra poder presenciar esto, verte sonreír de nuevo, en vivo y no en fotos... Por mi culpa. 

Sonrío nuevamente, no sé porqué pero también me alegra verlo, aunque algo no se siente del todo bien.

No digo nada, no sé que decir, esto se siente extraño. 

- ¿Quieres ir por un café? ¿Puedes ahorita?

Realmente no tengo nada que hacer, solo quería llegar a casa y tomar mi clase, me repito una y otra vez el mantra de la mañana "Fluye, debes fluir"

- Mmm, okay, vamos. 

Hay un silencio incómodo, no recordaba si alguna vez esto nos pasó, sentirnos ajenos, sentirnos como dos extraños forzando algo que ya está roto y que solo así puede ser bello. 

- ¿Te puedo hacer una pregunta? 

- Claro, tengo miedo... 

- ¿En serio, me perdonaste? Si pudiera volver al pasado, haría algunas cosas diferentes, no merecías lo que te hice, no debí, es que, no debí irme así, debí disculparme, debí darte mis razones, hubiera sido todo tan diferente... 

- O no. Cierro su oración. 

- Todo pasó exactamente como tenía que ser, en su momento no lo entendí, pero ahora sí, tú y yo fuimos algo fuera de lo común, un final feliz solo lo convertiría en algo común y corriente. Tenemos el final que merecemos. 

Se queda callado, no puedo leerlo, ya no lo conozco, por fuera sigue siento el mismo, pero algo ha cambiado, ya no es a quién le dediqué insomnios eternos, letras sin enviar, botellas vacías, mi antes y mi después... 

- ¿Eso píensas? No lo sé, para mí fue como vivir en una canción, para mí fue gris, me doliste por muchos años, quise acercarme, pero no podía, quise tantas cosas.

- Ya nada de eso importa, hoy es como debe de ser y está bien. 

Ambos guardamos silencio por unos segundos, nuestros ojos se cristalizan y siento un golpe de realidad en la frente, en los hombros, en los pies.

- ¿También sientes que esto es raro? Le pregunto. 

- ¿Te incómodo? No quiero hacerlo, tampoco quiero causarte problemas. 

Termino mi café, le agradezco por haber compartido unos minutos, le agradezco por su paso en mi vida, por su salida y por su sola existencia. No sería la mujer que hoy soy, si él no me hubiera arrancado el corazón como lo hizo, gracias a eso hoy puedo amar como lo hago, ya he vivido la parte oscura de la historia y sobreviví. 

- Te deseo lo más bonito de la vida, que la vida te siga sonriéndo y te regale momentos magicos. Le digo mientras me levanto del sillón y busco mi bolso. 

- Pensé que podríamos intentarlo, ya más maduros, sanos en teoría... Mira el suelo y nota que comienza a llover. 

Volteo a ver el cielo, el azul se fue y solo queda el gris, la neblina, el frío, la lluvia. 

- "Tú y yo existiremos siempre que llueva" Le respondo y le sonrío. 

Me despido de él, me acerco y lo abrazo, fue un abrazo largo, no eterno como los de antes, pero se sintió bien, por un momento dudé y quise decirle que tal vez podría funcionar, que tal vez... Pero no lo hice. 

Llegué a casa, abrí mi diario y releí todas las cosas que nunca le dije, lloré de nuevo hasta quedarme dormida.

Al día siguiente le mandé este mensaje: 

Gracias por darme las herramientas para crecer, porque tu llegada y partida me hicieron una mejor persona, aprendí a valorar, aprendí a soltar y a amar con esta intensidad, sin miedo.  
Gracias por soltarme a tiempo, hoy solo somos dos desconocidos que ayer se amaron con locura.  Amaré por siempre la versión tuya en mi memoria. 
La lluvia me hará recordarte, ahora puedo presumir la cicatriz, es la más hermosa y la que más orgullosa me hace sentir. 

Confieso que vez en cuando regreso al pasado para abrazarte, para recordarme que el amor existe y que tuve la dicha de conocer a mi alma gemela, cumpliste tu misión, por amor te dejo ir, nos dejo ir.


He cerrado tu capitulo en mi vida.